El programa Telesalud y la realidad
Un spot televisivo que muestra a médicos y pacientes conectados es más que impactante para una audiencia acostumbrada a metropoliciales, como noticiarios y programas de factura barata y banal que distraen mañana, tarde y noche. Tan impactante como la distribución de computadoras a escolares y maestros, que aún no descubren el potencial pedagógico de éstas
Mientras en la televisión se difunde una propaganda anunciando consultas médicas virtuales gracias a las posibilidades tecnológicas del satélite Túpac Katari, los medios de comunicación en la tierra informan sobre las dificultades que tienen los enfermos renales para recibir tratamiento adecuado; el colapso del hospital Viedma y las falencias del Materno Infantil Germán Urquidi.
En Bolivia hay más de 2 mil doscientos pacientes renales y apenas 170 máquinas para diálisis por lo que la situación que enfrenta día a día este grupo de personas es conocida por todos, debido a sus recurrentes necesidades que no se solucionan con entrevistas médicas virtuales.
El Hospital Viedma, referente nacional en atención médica, hace rato que ha superado su capacidad: Le faltan ítems, infraestructura, equipos e insumos médicos desde los más elementales como anestesia hasta tecnología relativamente sofisticada básica. Las falencias de este nosocomio no se subsanan con el Túpac Katari.
En el maternológico Germán Urquidi la situación es peor, allí las parturientas deben aguantarse las ganas de pujar hasta que haya dónde y cómo recibir a los neonatos, y si es un parto por cesárea lo propio, pues si no hay quirófano disponible no hay nada que hacer que seguir en la “dulce” espera.
La falta de camillas para las mujeres en trabajo de parto es ya un problema así como el número insuficiente de camas y piezas para el reposo de las madres, por lo que es común y “normal” verlas en colchones en el piso de habitaciones y pasillos hacinados, precariedades que no podrán ser salvadas con ningún aparato en órbita; los problemas de los que hablo y que vemos a diario en el país son demasiado terrenales como para recibir solución satelital.
Si esto sucede en Cochabamba, ni hablar de la situación en departamentos como el Beni, Pando, Potosí, Chuquisaca, Oruro y Tarija. Las veces que me habrá tocado viajar con ciudadanos de la región amazónica, por ejemplo, y escuchar sus odiseas en busca de atención médica; pacientes que tienen que trasladarse a hospitales de La Paz, Santa Cruz o Cochabamba por una apendicitis o padecimientos, incluso, menos complicados cuya atención no pasa, precisamente, por una consulta virtual.
El programa Telesalud, es un sistema de telecomunicaciones que permitiría el intercambio de información entre galenos y estos y pacientes, y puede convertirse -con el soporte tecnológico complementario- en un aporte interesante al sistema de salud pública boliviano.
Aunque los beneficios que esta tecnología posibilitaría abarcan cuatro componentes como la Tele Vigilancia (consulta y análisis inmediatos), la Tele Gerencia (almacenaje de historias clínicas), la tele Educación (postgrados virtuales) y la Tele Medicina (asistencia médica especializada), insisto, los problemas en la tierra son estructurales y las demandas demasiadas y complejas como para esperar que sean de alguna manera solucionadas desde la virtualidad.
Un spot televisivo que muestra a médicos y pacientes conectados es más que impactante para una audiencia acostumbrada a metropoliciales como noticiarios y programas de factura barata y banal que distraen mañana, tarde y noche. Tan impactante como la distribución de computadoras a escolares y maestros que aún no descubren el potencial pedagógico de éstas. Tan impactante como lo será El Batán o la repentina fe católica de nuestro Presidente y Vicepresidente que están, junto al ministro Quintana, tan papistas como el mismo Papa.
Hablando de fe, creo en el poder de Dios tanto como en el de la tecnología virtual, pero también creo en lo que veo, toco y huelo, y eso, en el campo de la salud en Bolivia no es sólo asunto de buena fe ni de conexiones virtuales.
La autora es comunicadora social.
molmitos2014@gmail.com
Elblogdelamolmitos.wordpress.com